Cuando hacen 36 años el
máximo líder de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz, nos provocó las lágrimas con aquel discurso que culminó
con sus proféticas palabras de que Cuándo un pueblo
enérgico y viril llora la injusticia tiembla
se hizo mas fuerte que nunca nuestra decisión de morir por la independencia de
la patria.
La noticia del criminal
sabotaje al avión de cubana en Barbados ocurrido el 6 de octubre de 1976
estremeció a los cubanos que a pesar de las lágrimas se irguieron viriles para hacer temblar la injusticia.
Desde entonces las palabras pronunciadas en la
cabina de la nave y la imagen de su caída en el mar viven con nosotros,
concientes que desde el fondo del océano los sables de nuestro equipo juvenil
de esgrima reclaman justicia.
Duele saber que Posada Carriles, uno de los
terroristas que planificaron y mandaron a ejecutar el criminal sabotaje camina
hoy por las calles de Miami protegido bajo las húmedas alas del águila imperial.
Los cubanos cumplimos cada día las palabras proféticas de
nuestro comandante en Jefe Fidel Castro pues desde entonces ellos tiemblan de
impotencia, ese mismo año de 1976 aprobamos nuestra constitución
socialista la que se convirtió en
paradigma de los pueblos de la
América.
Ellos tiemblan porque la
revolución es invencible, tiemblan por la existencia de los cinco héroes cubanos que por luchar contra el
terrorismo los mantienen injustamente presos en los Estados Unidos, ellos desde
sus propias prisiones envían cada día un mensaje de aliento, pero sobre todo tiemblan
porque desde aquella costa de Barbados un obelisco eterno los señala y
acusará para siempre.
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